Dulce companía

El camino del éxito


De acuerdo a las estadísticas oficiales 1.834.203 turistas extranjeros visitaron Buenos Aires en la temporada 2005 y se estima que el mismo crecerá en la temporada 2006 en un 20 % con más de 2 millones doscientos mil pasajeros ingresados por esta vía al nuestro país. Está claro que a El Calafate no llega el 20% de esta masa de turistas que opta por argentina como lugar de paseo.

En este contexto, cualquier estrategia de comercialización de nuestro destino tendría que centrar sus esfuerzos en ver como incrementar la captación de estos turistas, que nos son puestos en bandeja a no mas de tres horas de vuelo y en un lugar, que por sus características, conforma en si mismo una gran pantalla para mostrar este o cualquier producto.

Es aquí en donde aparece nuestro primer obstáculo, la falta de vuelos, el cuello de botella que amenaza con asfixiar las finanzas de más de un inversor y que a pesar de las no se cuantas declaraciones de funcionarios públicos, en estos últimos años, parece no tener salida.

Otra debilidad manifiesta del destino lo constituye la estacionalidad, que hace que se funcione en tres meses con una alta demasiado alta y se pase bruscamente a una baja que pinta nuestro paisaje de hoteles cerrados, con un fuerte impacto en lo social y en la calidad de la prestación que se ofrece por un lado e induciendo por otro a la suba de los precios del producto para no entrar en una ecuación deficitaria, arrastrando detrás de si los precios de toda la economía local.

Claro es, que uno no descubre la pólvora con esta caracterización, que venimos escuchando desde hace ya casi una década, cuando la Consultora de Julio Aurelio desarrolló el Plan de Marketing Turístico para El Calafate, luego de ganar una licitación internacional impulsada por el gobierno de la provincia de Santa Cruz, en el que ya se identificaba como una debilidad los aspectos antes señalados. Confirmados no hace mucho por el la Consultora Eptisa- Planta SA, en el Plan de Desarrollo Integral de la Comarca Austral, también contratado por la provincia con la financiación del gobierno de España.

Pero no son estos los temas que desvelan a nuestros funcionarios y que hacen reaccionar a la comunidad. Cuando se debería estar elaborando estrategias para romper con la estacionalidad y lograr una mayor participación en la masa de turistas extranjeros que ingresan por Buenos Aires, nuestro jefe comunal encaró para el otro lado, se puso a gastar tiempo, dinero y esfuerzo publico en impulsar la apertura de un paso fronterizo, que –como viene la mano del otro lado- va a terminar siendo como el Puente Carlota, te permite cruzar, pero no te lleva ningún lado.

Aunque nos parece bueno un poco de mundo para nuestro jefe comunal, creemos que no es cierto que paseando por la Feria de Berlín, o a la de Madrid, Milán, Bogota o a la de la Conchinchina, se garantice mayor presencia de El Calafate en los mercados turísticos. Los turistas ya están, la Marca Argentina está reconocida internacionalmente y -como lo demuestran las estadística- en franco crecimiento. Por lo que el sentido común indica, que en vez de andar peleándose –como definiera uno de nuestros lectores- por el “Circo temático” tendría que estar convocando a toda la comunidad para establecer un Plan que nos permita por un lado, superar esta dificultad en la falta de vuelos y por otro desarrollar la mejor estrategia posible de posicionamiento de nuestro producto en esa pantalla gigante que es Buenos Aires.

Las opciones están, no las inventamos nosotros, solo hay que decidirse por el camino adecuado, enfocar nuestro esfuerzo en el sentido correcto, demostrarnos que el éxito individual puede estar asociado con el éxito de toda una comunidad y no necesariamente ir en desmedro de ella.

“Empezar con un fin en mente significa comenzar con una clara comprensión de su destino. Significa saber adónde se está yendo, de modo que se pueda comprender mejor dónde se está, y dar siempre los pasos adecuados en la dirección correcta.
Resulta increíblemente fácil caer en la trampa de la actividad, en el ajetreo de la vida, trabajar cada vez más para trepar por la escalera del éxito, y descubrir finalmente que está apoyada en la pared equivocada. Es posible estar atareado -muy atareado- sin ser muy efectivo.
A menudo las personas se encuentran logrando victoria vacías, éxitos conseguidos a expensas de cosas que súbitamente se comprende que son mucho más valiosas.”
Sthephen Covey

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