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Nuevos derechos ciudadanos como respuesta política a los nuevos desafíos del territorio

Históricamente, la ciudad ha sido el ámbito de la ciudadanía; es decir, el territorio de hombres y mujeres libres e iguales. Nos parece útil enfatizar dos aspectos de la relación entre ciudad y ciudadanía. Por un lado, la igualdad politico-juridica vinculada al estatuto del ciudadano; al respecto, ha dicho Kelsen: todas las personas que conviven en el mismo territorio y están sometidas a las mismas leyes deben tener los mismos derechos y deberes. Por otro, la ciudad ha sido el marco de vida que posibilitó ejercer las libertades vinculadas a los derechos ciudadanos: elección del trabajo y la vivienda, acceso a la educación y a los servicios básicos, etc.

No es preciso argumentar que para gran parte de la población urbana la realidad incumplió considerablemente con las promesas de la ciudadanía. Sin embargo, resultaría retrógrado limitarse a reivindicar los déficits y las injusticias que la historia ha acumulado en nuestras ciudades. Sí, en cambio, cabe considerar que, mientras los cambios territoriales, económicos y culturales imponen nuevos desafíos, las demandas de la población van mas allá de las que se limitan a la cobertura de las necesidades acumuladas por urgentes que ésta sean.

Ahora bien, afrontar nuevas problemáticas requiere una cultura política también nueva cuyo discurso brinde legitimidad y coherencia a los gobiernos locales y a los movimientos cívicos. De no ser así, se corre el riesgo de acentuar la fragmentación territorial y sociocultural, de dar una imagen anacrónica o corporativa de las iniciativas cívicas (que puede ser real si les falta un anclaje universalista) y de depender únicamente de cómo se resuelvan en cada caso las políticas públicas del sistema institucional establecido.

Vivimos un cambio económico, político y cultural muy desigual. Los procesos económicos (productivos y financieros) y tecnológicos avanzan más rápidamente que los políticos y culturales y, en muchos aspectos, aumentan las desigualdades sociales. Es preciso un cambio político, orientado por valores básicos universales, que concrete nuevos derechos y deberes, para responder, a la vez, a viejas y nuevas desigualdades y exclusiones. No hay procesos de cambio sin un previo proceso de lucha por la legitimación y concreción de nuevos derechos. Como ocurrió regularmente desde el siglo XVIII, hoy estamos -nuevamente- en el inicio de una era de derechos ciudadanos.

A continuación, proponemos un catálogo, obviamente no exhaustivo, de derechos urbanos como contribución a la renovación de la cultura política en el ámbito de la ciudad y del gobierno local. La legitimización de las demandas locales y la síntesis entre valores universalistas y practicas políticas territoriales requiere formular derechos que permitan desarrollar un combate democrático por la justicia en la ciudad. Mitterand, el desaparecido líder socialdemocrata, respondió con pocas palabras a la pregunta ¿Qué es hoy el socialismo? Dijo: Es la justicia. Es la ciudad. De esto se trata.

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