Dulce companía

Lo vamos a hacer igual


Si quieren hacer audiencia pública, la pueden hacer; si quieren hacer estudios de impacto ambiental, lo pueden hacer; pero más allá de lo que hagan o de lo que digan, el Paso Fronterizo Zamora Rosada se va a abrir lo mismo, porque es una decisión tomada, repiten nuestros representantes.

Y esto, que en otro contexto podría parecer normal, en este tiempo que nos toca vivir, no es mas ni menos que una manifestación autoritaria, de los que desde el lugar de representación nos dicen "Ustedes acá no se meten. Del Estado, de la política, del destino del El Calafate, nos ocupamos nosotros, que somos los que entendemos de gobernar, de hacer funcionar la ciudad, o porque estamos iluminados por Dios, o porque descubrimos una vanguardia en el sentido de la historia o, en fin, por alguna razón nosotros sabemos y el papel de ustedes es obedecer y, llegado el caso, los mandamos a aplaudir. Ustedes no tienen capacidad, ni moral ni cognitiva, para meterse a interferir en lo que nosotros tenemos derecho a mandar. Y si ustedes protestan, eso demuestra lo equivocados que están y nos ponen en obligación de ponerlos en su lugar, en el bien de ustedes por supuesto, ¿no?".

Y esa es la esencia de la dominación autoritaria, no sólo en la política: en todos lados la dominación autoritaria, dice, es aquel que sabe y ustedes no saben. Y en bien de ustedes yo los ignoro. Es una negación más intrínseca de la idea de ciudadanía que viene pegada a la idea de democracia. Ciudadanas y ciudadanos. Aunque sólo fuera en el acto de votar o de pretender ser electos, estamos puestos por la idea de democracia, por la Constitución, como seres autónomos, responsables, capaces de tomar decisiones por las nuestras.

Lo primero que se plantea aquí, me parece, es darse cuenta que tal vez la esencia de la política democrática, de la política democráticamente inspirada, comienza por discutir los propios límites de qué es lo político y lo público y lo estatal.

Es por ello que me parece importante rescatar la idea de que solo nuestro compromiso nos va a permitir variar el curso de los acontecimientos, todos los que no aceptamos esta forma de gobernar tenemos por delante toda una tarea, la de buscar la manera de convertir a un Estado ajeno, ineficaz y corrupto, en un agente de eficacia, un agente que trate respetuosamente a todos los ciudadanos y ciudadanas y que subvierta en un agente impulsor de una comunidad que se toma, después de un largo lapso de olvido, la posibilidad de ofrecer a sus hijos las perspectiva de un desarrollo sustentable.

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