Ir al contenido principal

Participación: Un desafío, una oportunidad, una cuestión política

Los gobiernos locales y la sociedad civil
La proximidad es un privilegio que el gobierno local debe merecer estableciendo una relación diferente con la sociedad civil. La descentralización, la comunicación permanente, las políticas públicas integradas, la participación ciudadana en todas sus formas posibles deben caracterizar a la gestión local, independientemente del tamaño y de la población, del color político y de las urgencias urbanas.

El ámbito municipal es el lugar de otra política; de las relaciones personalizadas entre electores y elegidos; de la adecuación de la gestión pública de los equipamientos y servicios a las demandas heterogéneas -e incluso individualizadas- de la población; de la aplicación cuidadosa de programas de acción positiva hacia los colectivos más vulnerables, de la cooperación o concertación ágil con entidades cívicas, colectivos sociales o empresas; de la reconstrucción o invención de identidades colectivas, hoy más necesarias que nunca para contrarrestar los efectos de la globalitzación homogeneizadora.

Pero no hay que confundir gobierno local con sociedad civil2. Al contrario, hay que reivindicar y desarrollar al municipalismo como poder político, como una dimensión principal del Estado de derecho, como institución representativa y con capacidad para ejercer funciones ejecutivas, legislativas y judiciales, con competencias decisivas y en su condición de interlocutor ineludible de los demás niveles políticos (estatales y supraestatales) en todo lo que pueda afectar al territorio y a la población del municipio.

La participación de los ciudadanos solo resulta efectiva cuando éstos tienen ante sí a poderes locales capaces de decidir o incidir eficazmente en los otros poderes políticos, económicos o culturales y dotados de competencia legal y recursos económicos para desarrollar políticas públicas en su ámbito; o sea, poderes locales con autoridad legitimada por su carácter institucional dentro del Estado de derecho y con medios para ejercerla.

Lo que debe diferenciar al gobierno local es, precisamente, su dimensión participativa.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Soñar no cuesta nada

Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

Ser artífices de nuestro propio destino...

De preocupante, se puede caracterizar el estado de ánimo entre los aliados del Intendente Méndez que aspiran a desplazarlo del municipio el año próximo, cuando —elecciones mediante— los vecinos de El Calafate tengamos que elegir autoridades comunales. Todos, de una manera u otra, abonan la teoría de que después de doce años de gestión, el desgaste de la figura de Méndez es irreversible. Y que, su proyección política fuera de la ciudad, es la única salida que nuestro representante oficial tendría, salvo que su decisión sea, la de pasarse el rubro de los empresarios hoteleros. No deja de ser notoria la forma en que la figura de Intendente Municipal ha dejado de ser importante para la vida cotidiana de los vecinos de El Calafate. Sus permanentes viajes. El ocuparse de temas que escapan al interés de los que cotidianamente hacen esfuerzos por progresar en la ciudad. La errática toma de decisiones en temas tan sensibles a los vecinos. La pobreza política que caracteriza a su manera de...

No ser

Llegué a la escritura motivado por una búsqueda, en principio inconsciente, que se corporizó en mí cuando empecé a tener noción de lo que representaba el haber nacido en un campamento petrolero. Un lugar que, a la vez, era ningún lugar; un hábitat en el que, el único rasgo permanente, estaba conformado por lo provisorio. De hecho, mi permanencia en Cañadón Seco, duró lo que pudo haber durado la convalecencia posparto de mi madre.  La imagino a ella llevándome en brazos, en el transporte de Mottino y Acuña, mezclada entre los obreros que regresaban a Caleta Olivia.  Apenas unas horas de vida tenía y ya formaba parte de un colectivo. Un colectivo de obreros, llegados de todos lados buscando el amparo de eso que se erguía como una sigla que, en ese tiempo, todo lo podía: YPF. —Nacido en Cañadón Seco —decía cuando me preguntaban— y criado en Caleta Olivia —agregaba en el intento de transmitir alguna certeza acerca de mi origen. Empecé a pensar en esto cuando me vine a vivir ...