Dulce companía

La sociedad local en la era de la globalización

La participación ciudadana no puede desarrollarse con los mismos contenidos ni del mismo modo que en el pasado. Así como hace 20 años, los responsables políticos y técnicos -por un lado- y las asociaciones y colectivos sociales -por otro- debieron aprender a relacionarse con objetivos nuevos y estilos diferentes, pues el cambio político democrático así lo determinaba, hoy debe asumirse que ha habido cambios sociales y culturales que nos obligan a plantear la participación en términos relativamente diferentes.

Habitamos un mundo de redes, de comunicaciones a distancia, donde una parte importante de la población tiende a desterritorializarse o, más exactamente, a vivir en diversos territorios.No sólo hay más heterogeneidad social, sino comportamientos y aspiraciones más individualizados.Las ciudades, los pueblos y los barrios aportan un valor agregado, a condición que las ofertas públicas tengan en cuenta nuevas realidades; entre ellas, las siguientes:

  • Los ciudadanos viven y se mueven en diversos territorios; están sólo parcialmente vinculados a un barrio o a un pueblo.
  • Consecuentemente, las movilidades son muy diversas: aproximadamente un tercio se debe al trabajo, el resto responde a necesidades de consumo, ocio o relaciones personales.
  • Los tiempos de uso de la ciudad también son muy diferentes; por tanto, el territorio de -por ejemplo- los jóvenes no es el de sus padres. El espacio urbano tiende a funcionar las 24 horas del día.
  • Las relaciones sociales son mucho más heterogéneas y fragmentadas que en el pasado, casi siempre más extensas y también más débiles.
  • Las identidades se diversifican y ya no dependen únicamente del trabajo, del lugar de nacimiento, del barrio o ciudad, de la religión o de la cultura. A menudo, en el mismo territorio funcionan identidades colectivas múltiples y aun en los individuos coexisten diferentes tipos de pertenencia.
  • Salvo las sectas, ya no hay organizaciones que integren a las personas en todos los aspectos; sino que éstas se integran a diversas redes y colectivos.
  • Las demandas de los ciudadanos tienden más a reclamar la carta que el menú. Por eso, hoy ya no alcanzan las ofertas rígidas y homogéneas.

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