Ir al contenido principal

Madre roca III

Llegamos. Ya podemos divisar El Chaltén, refugiado entre las rocas, como una antesala al paraíso. El pueblo más joven de la provincia. Su nombre significa Montaña que humea en la lengua de los Tehuelches. Fue creado en 1985 como una forma de consolidar los derechos soberanos argentinos sobre estos territorios. Una vez más aparecen los conflictos con nuestros vecinos chilenos. Recuerdo que el gobierno construyó casas de montaña y las entregó a los que –voluntariamente- decidían afincarse en este lugar. Hoy es reconocida internacionalmente como la Capital Nacional del trekking. Y por eso estamos acá. Vamos a caminar un poco la montaña. A sumergirnos en el bosque nativo de lengas y ñires. A intentar aproximarnos a las nacientes de los ríos y a los glaciares que descuelgan placida y salvajemente de la las altas cumbres.

Comentarios

  1. un glaciar siempre nos espera al final de todo.

    ResponderBorrar
  2. Me he informado del trato "amigable"
    que teneis con vuestros vecinos los chilenos. Són ni mas ni menos que los que existen en todos los paises del mundo las gentes mas cercanas. Conflictos territoriales, i de fronteras, i a veces rencillas banales que el tiempo no es capaz de borrar. Nada excesivamente preocupante, creo.
    El lugar es ni mas ni menos, una muy grande Suiza Argentina. Saludos

    ResponderBorrar
  3. Señor Posmópolis: El glaciar y muchas cosas mas nos esperan.

    Monserrat: Algo debe de tener que por estos tiempos muchos europeos se viene a conocer y a pasear por este lugar.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

A veces

Hay esperas que calman. Y hay veces en los que, la calma, nos desespera…

Sabor amargo

Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.