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Madre roca VI

El sendero nos va permitiendo entrar en contacto con el bosque nativo de lengas. A la par de él corre un arroyo cristalino. No imaginamos aun desde donde proviene. A medida que subimos comenzamos a encontrar nieve que la tenue primavera no ha logrado disipar. Un aroma parecido a cuando uno termina de cortar su pasto impregna todo el ambiente. Mis pulmones comienzan a sentir un poco la presión de la altura. Hago una pausa y cuando giro para sentarme sobre un árbol caído, puedo contemplar –a mitad del trayecto- la majestuosidad del paisaje.

Comentarios

  1. sensación sin duda de sentirse bien, cómodo entre tanta belleza. Espacios infinitos y anchos donde perder primero la vista y luego los pasos...

    De alguna forma yo también percibo la llegada de la primavera, aunque aquí lo que se avecina es el oscuro invierno.

    Abrazos.

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  2. Y lo grandioso que es el universo...

    besotes de esta peke.

    pd. te espero por mi rincon con una taza de cafe caliente, siempre que quieras...

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  3. No tengo mas adjetivos! soberbia la madre Piedra, desde donde la mires.
    Con ebrazo con envidia sana.

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  4. parece como si fuera un cuadro de anime japones, los colres intensos y puros.. es precioso.

    gracias pro compartirlo.


    abrazos

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  5. Ohhhhhh, que bonitas fotos y que lejos estoy.

    Un saludo.

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