Los últimos veinte metros de desnivel son prácticamente verticales. No hay mucho de que agarrarse. Puede que logre subir, pero el descenso –al no contar con bastones- puede resultar muy riesgoso. Los pensamientos luchan por imponerle al momento una cuota de racionalidad. Pero no es lo que necesito en este momento. Acepto mi circunstancial imposibilidad y dispongo a disfrutar lo logrado, no con resignación, sino con la tranquilidad de haberlo intentado, con la esperanza y la certeza de que habrá una nueva oportunidad, que la madre roca continuará hasta el fin de los tiempos alumbrando el camino de los silencios.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...
Hola. Creo que acabas de publicar en mi blog ,he venido para conocerte y me he encontrado con que eres una persona de las que buscan la belleza subiendo e intentando alcanzar metas en las montañas. Y creo además que dentro de tí hay un poeta que escribe versos a medida que va escalando. No creo equivocarme en mucho. Espero conocerte más.
ResponderBorrarUn cariñoso saludo desde Barcelona.
Belíssimo!
ResponderBorrarUm abraço da
Madalena
Una foto muy bonita, cada vez más cerca del cielo.
ResponderBorrarUn abrazo.
Se requiere tiempo para hacerse a la idea de todo lo que nos cuentas.
ResponderBorrarIntentaré no perderme en esta inmensidad como aquel témpano que fue, hasta que desapareció...
Un lujo andar por aquí.
Se requiere tiempo para hacerse a la idea de todo lo que nos cuentas.
ResponderBorrarIntentaré no perderme en esta inmensidad como aquel témpano que fue, hasta que desapareció...
Un lujo andar por aquí.
Vaaaaaaaaale, dos lujos... Internet es así...
ResponderBorrary dando el paso a nuevas palabras
ResponderBorrarDe eso estoy segura. La madre roca continuará firme, entera, íntegra, por un tiempo indefinido, tras nuestro leve pasar.
ResponderBorrarSaludos y gracias por tu visita y comentario
Hace casi un año que anduve por tu tierra, solo que en vez de subir montañas estuve conduciendo por la Patagonia y visitando glaciares.
ResponderBorrarFue un viaje impresionante del que guardo muy buenos recuedos. De hecho le dediqué un blog, Ruta 40.
Un saludo.
Interesantes paisajes, algún dia me animaré a conocerlos, me gusta hacer recorridos por la montaña. Por ahora solo he paseado por Venezuela y Colombia, y aun me queda mucho que ver alli..., por no hablar de casi toda Europa a pesar de que me queda mas cerquita de casa.
ResponderBorrarMe ha encantado el blog.
Un cordial saludo
Vine a agradecer tu visita y me volgé leyendo tu aventura, me gusta mucho tu manera de relatar tan concisa y dando un panorama de lo que estás viendo.
ResponderBorrarVolveré.
Saluditos!
• con la mirada atenta...
ResponderBorrarImpresionantes agujas.
Me gustaría estar allí.
• saludos
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•CR & LMA•